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De todos los protagonistas de la actualidad de las últimas horas vuelven a brillar con luz propia. Entre el presidente de los empresarios que lejos de la autocrítica insiste en aplicar las recetas que nos han traído hasta aquí, los rifirafes entre puerto y ayuntamiento y el ansia centralizadora del constitucional en la ley de cajas. La familia Couso se hace grande en medio de la mezquindad que crea el intentar mantener a toda costa parcelas de poder. En un mundo acostumbrado a bajar la cerviz, a ceder, siguen ahí. Con la cabeza alta, pidiendo justicia enfrentados al mayor imperio del mundo. Los periodistas contamos lo que pasa guste o no y en Bagdad tuvimos que contar que se bombardeaban mercados y morían niños con la excusa de unas armas de destrucción masiva que no existían. Y un tanque disparó contra el Hotel Palestina, contra el mensajero de aquel horror. Ahí sigue la familia pidiendo que se aclare lo que pasó. Sin soluciones a escondidas, ni medias tintas. Impresionante.
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