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Con la seguridad de que va a ser entendida, con la tranquilidad de acudir a un lugar común Rosa Díez dijo ayer que Zapatero era gallego en el sentido más peyorativo del término. A continuación llamó a Rajoy gallego con la misma intención. Lejos de disculparse nos ha pedido que tengamos sentido del humor. El problema es que la señora Díez cree que ha actuado correctamente y que cree que utilizar el término gallego para calificar a alguien puede ser ofensivo. Habla de un lugar común que se mantiene incluso en la edición digital del diccionario de la Real academia. La lengua como séptima acepción, es la tercera en el caso del catalán, el vasco o el andaluz. Antes por ejemplo está la acepción de tonto aunque se especifica con una llamada a la izquierda de la pantalla que hay una corrección. No se ve por ninguna parte ningún término peyorativo en el diccionario sobre vascos o catalanes. Intolerable y nada gracioso. Más bien lamentable.
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