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Y cumplimos un año de gobierno Feijoo. Y decimos gobierno Feijoo con razón porque es él la imagen y el centro de su gobierno con unos conselleiros de perfil público muy bajo hasta el momento. Todo se centra en él para lo bueno y para lo malo. Mantiene la imagen y la sensación de novedad y de que puede gestionar las cosas de manera distinta aunque lo cierto es que no ha parado de meterse en jardines en algunos casos difíciles de sortear. El decreto del gallego, la supresión de la gratuidad de los libros de textos o las reformas en la sanidad pública que han hecho temer por un cambio de rumbo camino de tics privatizadores. La apuesta por la fusión de las caixas ha sido el gran tema de este año y en realidad de esta década y será fundamental para el futuro. Ha supuesto además que siga capeando los efectos de la crisis como si no fueran con él. El mismo Feijoo que preguntaba día sí día también a Touriño por las cifras del paro se comporta como si el paro no fuera con él.
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