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El bautizado por Lotina como "partido de la ambición" acabó rebajado a mero "deja vu" para el aficionado acostumbrado a ver a su equipo lejos de Riazor. Un comienzo prometedor dio paso a un espectaculo ya familiar para el deportivismo consistente en aceptar el 0-0 hasta que la derrota es inevitable. El Depor de los jugones arrancó mandando y pisando con intención
campo rival. En apenas veinte minutos acumuló más disparos que en la mayor
parte de los choques a domicilio. El más peligroso fue un libre directo que
Lassad mandó con violencia cerca del palo izquierdo de Calatayud. Antes, Xisco
lo había intentando hasta tres veces aunque desde posiciones demasiado forzadas. El dominio inicial fue cayendo hasta desaparecer por completo mediado el primer tiempo. El Hércules, con un fútbol sencillo buscando
las bandas, puso cerco a la meta de Aranzubía aunque sin ocasiones claras. La
grada pidió penalti en un piscinazo de Drenthe que el colegiado dejó sin
castigo y Kiko Femenía rozó el gol con un buen tiro desde fuera del área. El
Depor comenzaba a pasar apuros reales y al filo del descanso el árbitro dio oxígeno
a los coruñeses perdonando un penalti por mano de Juan Rodríguez al borde del área
pequeña. Justo después Manuel Pablo pidió el cambio por problemas físicos. El guión no cambió en la segunda parte y Lotina retiró a
Xisco para introducir a Juan Domínguez y recuperar el balón. No funcionó. El
cuadro coruñés se sumergió en un fútbol apático y discontinuo y, cinco minutos después
del cambio, Kiko se metió hasta la cocina y puso un balón perfecto para que
Tiago, solo, hiciese gol rematando de cabeza en carrera. El equipo, como despojado de sistema nervioso, no reaccionó.
El banquillo lo hizo, aunque necesitó un cuarto de hora para buscar una solución
ofensiva, Adrián. Insuficiente; rescatar al Depor de su fútbol insustancial resultó
demasiada tarea para un solo jugador. Hasta el final, apenas algún balón colgado y una bolea de
Juan Domínguez tras un corner que Calatayud atrapó con relativos problemas. A
la contra, Trezeguet tiró a la basura la ocasión soñada por cualquier delantero
tras rematar alto en la frontal de la pequeña sin oposición alguna.
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