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El Deportivo venció al Barcelona B por 2-3 y se aferró al sufrimiento para no dejar escapar una victoria que en el descanso del partido parecía cantada. Los coruñeses saltaron al césped del Mini Estadi oteando la majestuosa sombra del Camp Nou, estadio al que esperan regresar la próxima campaña. Para conseguir el objetivo se deben pasar test como el del filial blaugrana, obstáculo que se dejó atrás con más esfuerzo del que cabía esperar cuando el marcador señalaba 0-3.
El Barcelona B salió a dispuesto a ejecutar el guión que Guardiola diseñó para la factoría Barça: posesiones largas, ausencia de precipitación y mucha movilidad. Los de Oltra quisieron desafiar el plan de Eusebio, míster de los cachorros culés, disputándole el balón a los blaugranas. A eso añadieron una contundencia ante el gol nunca vista en los últimos años.
La cuenta la abrió Lassad, que volvió a demostrar que se encuentra en estado de gracia tras añadir dos goles a los cuatro que firmó el miércoles en la Copa. El tunecino y Guardado desarmaron la propuesta del Barça a base de goles. El primero tras un centro del mejicano en el que Lassad se anticipa de cabeza. El segundo tanto tuvo los mismos protagonistas, tras un remate de Guardado que, rechazado por la zaga local, llega a pies del delantero que no dudó en batir de nuevo la meta culé. Guardado se unió a la fiesta con un gol antológico. Apenas había cruzado la línea divisoria cuando conectó un chut que se coló como un obús en la portería de un Miño que no reculó a tiempo. La efectividad del Depor rozaba el pleno.
Mientras, el Barcelona B empezaba a monopolizar el balón sin llegar a traducir esa superioridad en ocasiones. La más clara llegó antes del descanso y demostró que los de Eusebio no habían entregado el partido. Montoya se coló por el flanco derecho, sirviendo un balón que Rodri convirtió en el 1-3 con el que se llegó al descanso. En ese momento el Deportivo ya había comenzado lo que empieza a ser su habitual vía crucis con las lesiones. Ayoze abandonaba el terreno de juego con un esguince de tobillo y Oltra sólo podía maniobrar situando a Guardado en el lateral zurdo tras dar entrada a Saúl.
El segundo acto comenzó con la entrada de Deulofeu en el terreno de juego. El extremo-que desplegó todo un catálogo de desparpajo, recursos y talento-buscó inútilmente los errores del improvisado lateral azteca. Finalmente se situó escorado a la derecha, protagonizando buena parte de los ataques locales. El filial pasó a ser el dueño y señor de la pelota y el Deportivo se encomendó a la lucha y el trabajo defensivo. O lo que es lo mismo, al marcador a favor y al paso de los minutos. Los de Eusebio seguían con problemas para generar ocasiones claras de gol y finalmente, más por insistencia que por puntería, Rafinha estableció el 2-3 que metía de pleno a los catalanes en el partido. Colotto abandonaba el terreno de juego debido a la fatiga y poco después, sin posibilidad de cambios, era Pablo Álvarez el que recaía en su lesión dejando al Dépor tirando de épica para conservar el 2-3 con diez hombres sobre el césped. Los locales tuvieron la última ocasión en un balón cruzado que no encontró rematador y el Dépor se trajo un valioso botín de uno de los, a priori, más complicados campos de la categoría.
Eso sí, en la bodega del avión de regreso, además de los tres puntos, también figura un Colotto fatigado, los lesionados Ayoze y Pablo Álvarez y los tocados Lassad y Saúl. Una carga que empieza a ser demasiado pesada.
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