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El Dépor se vuelve de vacío del Madrigal. Un gol de Llorente en el minuto 35 dio la victoria a un Villarreal que no hizo un gran encuentro pero que sumó tres puntos muy necesarios después de la eleminación de la Europa League. No empezó mal el Dépor. Al contrario, dominaba el choque, aunque sin pegada. Incluso Adrián, acusado en múltiples ocasiones de apático, parecía muy enchufado. Realizó algunas jugadas de mérito pero no encontró rematador. Pero el Villarreal fue el que aprovechó su ocasión. Llorente hacía el tanto de la victoria, un gol que quizá debió meter, porque debía estar previamente expulsado. El delantero amarillo entró con los tacos por delante a Aranzubía, pero el árbitro no consideró intento de agresión y tan sólo le mostró la tarjeta amarilla. En el segundo tiempo, el ritmo decayó bastante, y las ocasiones fueron menos. Los de Garrido supieron enfriar el choque y llevarse los tres puntos. Pero el Dépor nunca le perdió la cara al choque y mereció mejor premio. Al menos un empate.
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