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El Deportivo se presentaba ante su público con las urgencias en la mochila. El enésimo tropiezo lejos de Riazor había sembrado de nuevo las dudas entre los seguidores del conjunto local. Por eso Oltra planteó un partido de presión y buen juego para doblegar al Almería. Los andaluces llegaban a Galicia con un cartel claro de equipo que detesta el llamado tiki taka y que opta por el juego directo.
El Dépor fue madurando a su gusto el partido hasta llevarlo a su terreno. El Almeria se centró en defenderse de manera férrea y esperar que los centros de Gama y Guardado se perdiesen detrás de la portería de Esteban. En esas, el equipo local llegó a disponer de hasta doce saques de esquina. Y tras uno de ellos llegó la jugada que decidiría el partido. Un penalti claro de Carlos García, que agarra a Colotto, sirvió para que Andrés Guardado marcase desde los once metros el gol que dejaba al equipo de Oltra con ventaja al descanso.
Lucas Alcaraz tardó más de la cuenta en mover el banquillo, y lo pagó caro. El Dépor, lejos de amilanarse con el resultado a favor, quiso más. Juan Domínguez aprovechó una llegada por dentro para batir de nuevo a Esteban. Era el segundo gol y el partido para los de casa. Minutos después, Lassad volvía a marcar de penalti y el Almería recibiría su estocada.
Ya en los minutos finales, con Manuel Pablo jugando de central, Ulloa conseguiría el gol del honor para los andaluces. Riazor recuperó al Dépor que quería. Un equipo que, jugando de esa manera, es el principal candidato al ascenso.
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