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Riazor olía a miedo. La amenaza del descenso era tan cierta como la llegada del mes de abril. Era una realidad. Por eso los aficionados, conducidos por los Riazor Blues, respondieron con creces. Por ese motivo, la ciudad no quiso dejar morir al conjunto herculino. Con sufrimiento y momentos de agonía, el Deportivo se deshizo del Mallorca. Un gran Valerón y dos goles de Lassad y Xisco dieron la vuelta al electrónico. Los herculinos no salieron bien. Comenzaron temerosos y con dudas. Así las cosas, el encuentro ante el Mallorca hizo avivar los temores durante los primeros cuarenta y cinco minutos. Al descanso, la ventaja de 0-1 a favor del Mallorca estaba desesperando a la afición. Un error defensivo de la defensa herculina permitió adelantarse a los bermellones. En la única ocasión de los visitantes, un gol de Webó sorprendía a Aranzubia. El equipo coruñés no había creado peligro durante el primer acto ni había estado a la altura.
Pero en la segunda parte apareció la magia. En medio de la oscuridad, Lotina entendió que la solución para su Dépor era el fútbol. Paradojas de la vida. El músculo y el pelotazo en el que había querido basar todas las bazas del éxito de su equipo no funcionaba. Se necesitaba otra vía bien diferente. Juan Carlos Valerón volvió al rescate del equipo. De las botas del canario comenzó a dibujarse fútbol. El resto del equipo se apoyó en él. Y con metros por delante, construyó con paciencia la remontada. Era cuestión de tiempo.
De la chistera del 21 salió un pase perfecto para Xisco.Una entrega entre líneas que dejó a Xisco sólo delate de Aouate. El delantero pasará a la historia por ser el autor del tanto. Pero el de Arguinegüín había sido el principal responsable.
El segundo gol también fue Valerón el que inició la jugada. Tras un rechace de la zaga, el cuero le cayó a Lassad, que controló y conectó un balón cruzado que sorprendió al portero del Mallorca. El Dépor ganaba, atacaba y convencía. Lo más difícil ya estaba hecho. Solo quedaba aguantar.
Con el pitido final, Riazor celebró un triunfo que permite al Dépor obtener un colchón de cinco puntos sobre el descenso. Los jugadores y el cuerpo técnico se quedaron en el césped agradeciendo el respaldo de la afición.
El recital de Valerón recordó al de sus grandes épocas. Lendoiro confesó su amor por él. Por su "ojito derecho", y ante la prensa, a punto estuvo de llorar al hablar del canario.
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