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Los cambios en el hospital coruñés no están afectando demasiado al trabajo cotidiano en el complejo. Hasta las doce del mediodía, ningún paciente se había dejado en casa la tarjeta, tan sólo algunas ralladas. La supervisora de consultas del Hospital Universitario, Cecilia Aller, asegura que el balance es positivo.
Cecilia Aller 
Cerca de 1.500 pacientes pueden llegar a pasar sólo durante una mañana por las consultas externas del complejo hospitalario universitario coruñés.
Las consultas externas ya están ubicadas en la segunda, la tercera y la cuarta planta del complejo. Y desde hoy, además, la tarjeta sanitaria es imprescindible. Entre los usuarios, la tónica es buena, aunque algunos demandan aún más modificaciones.
El servicio sanitario está llevando a cabo hoy una intensa campaña informativa, en la que están implicados desde médicos hasta celadores. Carmen es la encargada de recibir a los pacientes que llegan a la planta baja.
Otro de los cambios afecta al servicio de buses urbanos, que además de parar en la glorieta, lo hacen también en los accesos a la tercera y la planta baja.
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