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El juzgado de instrucción número 2 de A Coruña ha admitido a trámite la querella por homicidio imprudente presentada por la CIG contra los equipos directivos de la refinería de Repsol y la auxiliar Tamesur por el accidente en el que falleció un trabajador, el pasado mes de abril. El siniestro se registró en la planta de coque, en la que murió Juan Carlos Sousa. La Inspección de Trabajo ya había resuelto que un posible fallo de seguridad había ocasionado el accidente. La querella de la CIG señala que se pudieron haber cometido tres delitos. Homicidio imprudente, por la muerte del trabajador. Lesiones imprudentes, por las quemaduras sufridas por el otro operario. Y delito contra los derechos de los trabajadores, por el riesgo que sufrió el conjunto de la plantilla. El secretario del comité de empresa, Alberto Ferreiro, espera que la investigación judicial permita depurar responsabilidades. La Inspección de Trabajo había determinado que las medidas de prevención no eran las adecuadas para evitar este tipo de accidentes, según la CIG.
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