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Se ha inaugurado la remodelación de la Plaza de España, tras algo más de un año de obras que han cambiado la imagen de la zona. Recupera su nombre antiguo, Campo da Leña, y pierde una estatua, la de Millán Astray, retirada en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica. La reforma, en la que se han invertido 2 millones y medio de euros, incluye la reordenación del tráfico en el entorno y ha permitido ganar espacio público. El acto no ha estado exento de polémica. Los vecinos de la calle Orillamar, molestos con las obras que se realizan en la zona, abuchearon al alcalde. Javier Losada les contestaba en pleno discurso argumentando que los trabajos mejorarán el entorno. Les ha recordado que en Orillamar donde antes había chabolas ahora hay un centro de salud y viviendas de protección. Previamente los vecinos de Orillamar, alrededor de un centenar, se habían concentrado en la calle Tui para protestar contra el proyecto diseñado para la zona, que prevé el cierre al tráfico de un tramo esa calle. Consideran que perjudicará al dinamismo del barrio y a los comerciantes. Solicitan cambios. La inauguración de la Plaza de España, en la que también han estado todos los concejales del BNG, incluye la mejora de la red de saneamiento, el mobiliario urbano y el pavimento. La Asociación de Vecinos de Atochas Monte Alto está satisfecha, en general, con el cambio. Sólo le pone la pega a la desaparición de parte de los juegos infantiles y los aseos públicos.
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