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El llamado violador del chándal, Andrés Mayo Fernández, de 41 años, ha sido condenado por la Audiencia Provincial a 73 años y 228 días de cárcel por cuatro delitos de violación, dos de agresión sexual en grado de tentativa, dos consumadas, una falta por lesiones y tres hurtos. Primera valoración de una de las acusaciones particulares. La Asociación de Mujeres Juristas, que representaba a 6 de las ocho víctimas.
Magdalena Rodríguez 
El fiscal y las dos acusaciones pedían 129 años de prisión.
La sentencia subraya las secuelas psicológicas que aún padecen las víctimas de las agresiones, como el miedo a salir de noche solas. También declara probado que Andrés Mayo fue identificado por varias de las chicas, en la rueda de reconocimiento y que, al menos una de las denunciantes lo reconoció por el acento, un acento no gallego, hecho que es también percibido por el tribunal a la hora de su declaración. También destaca que los restos de ADN hallados en un lavado vaginal a una de las mujeres violadas pertenecían al acusado, al igual que la huella dactilar localizada en el tirador de uno de los portales donde se produjo una de las agresiones. El tamaño grande de las manos del condenado, descrito por las víctimas, también es tenido en cuenta en el fallo judicial. Las agresiones sexuales se produjeron entre junio y agosto de 2007. En los 90,había cumplido ya 12 años de una condena de l17 por agresiones sexuales en Asturias y León.
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