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El campamento improvisado de los chabolistas que han regresado a Penamoa se reducía esta mañana a dos furgonetas y un coche. Los vehículos suben y bajan y sus integrantes van variando en función de sus necesidades. En el descampado de pequeñas dimensiones se pueden ver kilos de basura, botellas, ladrillos, plásticos, bolsas y desperdicios que se van escondiendo entre los matorrales. Aseguran que a última hora de la noche suelen ser unas 40 familias, alrededor de 150 personas. Incluso niños estarían pasando allí la noche, según su propio relato, excepto los más pequeños que lo hacen en casas de amigos y familiares. Insisten en que no pueden hacer frente al pago de los alquileres porque nadie les da trabajo.  Afirman que están elaborando un censo de todos los que están en esta situación para reclamar una solución al Ayuntamiento de A Coruña. El regreso de chabolistas a Penamoa se inició a principios de semana. El Ayuntamiento asegura que no consentirá que se convierta en un asentamiento.
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