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Hoy se ha reunido la Junta Local de Seguridad para analizar la protección de las playas tras la tragedia del Orzán. Es un debate pendiente, aplazado, porque en los primeros días la atención debía centrarse en las labores de búsqueda. Pero es un asunto que tarde o temprano habrá que abordar. Los técnicos analizarán los dispositivos de seguridad y protección civil de otras localidades también azotadas por el Atlántico o el Cantábrico para determinar si existen mecanismos que se puedan incorporar.
Tiene razón el portavoz del Gobierno municipal, Julio Flores, en que la responsabilidad individual en la adopción de medidas de precaución es clave en la prevención de accidentes en la costa. Pero eso no impide que se revisen todos los protocolos, todos los mecanismos de alerta y protección, e incluso el efecto que los sucesivos rellenos puedan haber tenido en la seguridad en la playa. Y si es necesario habrá que aplicar las modificaciones oportunas. La tragedia, por desgracia, ya no tiene marcha atrás, pero no renunciemos a mejorar, en especial cuando se trata de seguridad.
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